Santo Tomás y la enseñanza Inclusiva

Paola Maturana Carvajal
Jefa de Carrera Técnico en Educación Especial
Centro de Formación Técnica Santo Tomás Osorno
Hace algunas décadas la educación inclusiva estaba orientada específicamente a las personas, ya sea niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que presentaban algún tipo de discapacidad o mejor dicho capacidades diferentes. Al avanzar y afrontar nuevos retos se habló de una educación equitativa. Hoy, este desafío apunta a una política vista como un derecho universal y no como un privilegio de algunos pocos.
Actualmente, se pretende avanzar y superar la indiferencia colectiva que aqueja a nuestra sociedad y enfocarse a cualquier estudiante que vivencie prácticas educativas excluyentes. La educación inclusiva va más allá de las discapacidades. Pretende lograr verdaderos conocimientos, habilidades y actitudes que apunten al desarrollo, aprendizaje, participación y bienestar de todas las personas.
Como Institución de Enseñanza Superior, Santo Tomás tiene por objetivo describir los procesos de inclusión basados en lo que las y los estudiantes, representan sobre sus experiencias escolares cotidianas. Para esto, hay que replantearse el aprendizaje en relación con la pertenencia y legitimación en las comunidades educativas, así como la idea de participación.
Se pretende ampliar el foco centrándonos en la comunidad educativa y en las prácticas institucionalizadas que excluyen y que nos parecen naturales, para hacer visible junto con los miembros de la comunidad la relación inclusión e integración de manera situada y aportar a su transformación.
Queremos identificar las prácticas educativas y formas de participación en los procesos de inclusión propiciados por cada comunidad educativa, caracterizar experiencias en procesos de inclusión educativa, interiorizar a nuestros estudiantes de prácticas educativas que faciliten los procesos de inclusión y evaluar el impacto de los procesos de inclusión en las comunidades escolares respecto a su calidad de vida y la experiencia de los aprendices.
El documento “Camino hacia la educación superior inclusiva en Chile”(2013) plantea desde el Modelo de Inclusión, que es posible sostener apoyo adicional al contexto, ya que contribuye a crear las condiciones para que las y los estudiantes con discapacidad puedan acceder, en equidad de condiciones, a una formación que respete sus diferencias individuales, pero sin obviar la necesidad de contribuir a la formación de profesionales competentes y con los mismos estándares de calidad de aquellos que no presentan déficit o discapacidad. Crear las condiciones contextuales para la inclusión de las personas con discapacidad en la educación superior, si bien es un mandato normativo, es a su vez un imperativo ético que debe impulsar las prácticas al reconocimiento del “otro”, reconocimiento que pasa por el respeto irrestricto de las diferencias individuales como elemento constitutivo de la diversidad y por tanto como premisa fundamental para co-construir una sociedad más inclusiva.

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