Mujeres de río, Mujeres Sin Fronteras

Un 26 de enero de 2014 cincuenta mujeres, chilenas y argentinas, comenzaron una travesía desde Segundo Corral ubicado en la comuna de Cochamó hasta Puerto Varas, región de Los Lagos, con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre la necesidad de proteger al medio ambiente e impedir la construcción de hidroeléctricas en los ríos Puelo y Manso, para que fluyan libres y salvajes.

Durante cinco días cabalgaron para que las próximas generaciones puedan disfrutar las bondades del valle del Puelo, la flora, la fauna y el río junto a sus valores ambientales, patrimoniales, espirituales, turísticos y sociales, entre muchos otros. Mujeres campesinas, muchas de las cuales nunca habían salido de la cordillera de los Andes, cabalgaron para que todos los habitantes de las ciudades comprendamos la importancia de conservar la naturaleza.

En entrevista con Marisel Villegas presidenta de la organización internacional Mujeres Sin Fronteras, recordamos los detalles de aquella cabalgata que cambió para siempre el futuro de los ríos Puelo y Manso.

  • ¿En qué consistieron los preparativos para la cabalgata que comenzó el 26 de enero de 2014?
    Fue mucho más que el 26 de enero, fueron dos o tres meses antes, en los que nos tuvimos que organizar primero que todo para conseguir las autorizaciones y todos los permisos con Carabineros de Chile. La verdad es que hubo un trabajo bastante intenso antes de la cabalgata. Primero tuvimos que convocar a las mujeres, conseguir que nos acompañaran. En ese tiempo ya teníamos el nombre Mujeres Sin Fronteras.
  • La cabalgata fue para evitar la construcción de una hidroeléctrica, ¿cómo se enteraron de la existencia de ésta y cómo se comenzaron a organizar en la cuenca del Puelo?
    Era algo muy secreto y oculto, la mayoría de la gente se enteró por casualidad. Un día recibí a un amigo que trabajaba con su helicóptero, un año antes de la cabalgata, y me dice que trabajaba para una empresa que les dijo que tenían que decir que trabajaban para una empresa de turismo. Pero en el fondo lo que estaban haciendo eran los estudios para una hidroeléctrica. Comenzamos a investigar porque nos angustiaba esa idea. Mientras que la gente que vivía en la zona más cercana (al proyecto de hidroeléctrica) estaba contenta porque pensaban que iba aumentar el turismo. Pero yo me enteré de la verdad: el señor Hagerman se consiguió un fundo a un precio irrisorio, donde querían hacer la central, en la desembocadura del Manso. Ahí decidimos que teníamos que hacer algo, entonces nos empezamos a informar.
  • ¿Cómo surgió Mujeres Sin Fronteras?
    Todos los meses de marzo las mujeres salen con los hijos hacia al colegio, acompañadas de los hermanos más grandes llegan a caballo hasta Puelo. Los viajes que se pegan estas mujeres son de una semana a caballo. Mujeres muy fuertes, toda la fuente de energía que puede haber en esta zona. Entonces pensamos que una cabalgata de mujeres iba a ser más serio, más fuerte. Nos organizamos legalmente como una agrupación de mujeres (Mujeres Sin Fronteras) con todo lo que hay que hacer para conseguir un permiso, para poder pasar por lugares donde no se podía cabalgar y lo que significaba llegar hasta Puerto Varas con cincuenta mujeres a caballo.
  • ¿Por qué deciden cabalgar desde Segundo Corral hacia Puerto Varas?
    Desde un comienzo nuestra idea era llegar hasta la Intendencia en Puerto Montt. Pero teníamos que contar con la venia de Carabineros de Chile y de algún alcalde. El único que lo pensó, creo que como una oportunidad de turismo, fue el alcalde de esa época de Puerto Varas.
  • ¿Por qué surge la necesidad de realizar una travesía desde la cordillera hacia las ciudades?
    En Puelo nos dimos cuenta de la magnitud de esto (el proyecto hidroeléctrico mediterráneo). Nosotras sabíamos que teníamos que salir de la cordillera para que la gente de afuera se entere de lo que estaba pasando y nos apoyen. Invitamos a las autoridades de turno, pero no llegaron. Sin embargo en todo momento nos mantuvimos unidas y la cabalgata fue pacífica. Además calculamos y programamos los tiempos de andar a caballo, para que descansen, se alimenten, así como nosotras también. Todo salió bien porque se preparó con mucho tiempo. Imagínate todo lo que significa organizar a cincuenta mujeres que partimos desde Segundo Corral hacia Puerto Varas.
  • ¿Cómo fueron esos preparativos?
    Tuvimos que conseguirnos los permisos con los maridos, considerando que era una fecha muy especial de siembra, trabajo de campo y cuidado de animales. Había que conseguir que las mujeres pudiesen salir, en algunos casos tuvimos que hablar con los maridos, algunos al principio no querían. Pero las familias se unieron, los hijos ayudaron a sus mamás con el cuidado de los animales y labores del campo. Todos los hombres querían participar, pero yo decía que era mucho más noble y generoso que apoyen a las mujeres, que nosotras igual podíamos. A raíz de esto se afirmó mucho la comunidad.
    Todo valió la pena, todo el trabajo que hizo cada uno de los puelinos y que formó parte del movimiento valió la pena. A medida que pasaba el tiempo cada vez había más gente apoyando la defensa del Puelo. Cada vez más la empresa se desgasta y la gente se iba dando cuenta de las mentiras y los incumplimientos de Mediterráneo y de cómo buscaban comprar almas y voluntades.
    Llegó un momento en que todas las mujeres que nos juntábamos estábamos muy comprometidas. Se fueron sumando los jóvenes, muchos, uniendo de todos los lagos de la cordillera hacia abajo. A medida que pasaba el tiempo se unían y nosotras podíamos descansar sabiendo que siempre habría alguien para seguir luchando.
  • ¿Qué tipo de actividades realizaban para robustecer al movimiento?
    Fueron tantas cosas que se hicieron, muchas veces sin publicidad, pero se hacían igual. Fueron tantas reuniones en Puelo, Manso, Segundo Corral y Cochamó. Todos con ideas distintas aportando y trabajando en conjunto.
  • ¿Cómo fueron las reuniones con las autoridades?
    Muchas veces les dije ¡Sobre mi cadáver ustedes van a hacer una hidroeléctrica! Nosotras teníamos empeñada la vida en esta lucha. Era algo que nos salía del alma. Pierdes el miedo a las autoridades. Pierdes el miedo a que te traten de “loca” porque habían muchos para los que eramos las locas que andaban a caballo.
    Fueron muchos disgustos, mucho trabajo, muchas lágrimas. Hasta que la Corte Suprema revocó la resolución de calificación ambiental al proyecto hidroeléctrico mediterráneo, dejando claro que no se puede hacer la hidroeléctrica. Ahí nos dimos cuenta que todo valió la pena, me olvidé de todo el sufrimiento, el tiempo, el cansancio, la plata, las penas y las lágrimas.
  • A raíz de la negativa de las autoridades ustedes comenzaron la travesía ¿Qué las mantuvo fuertes durante esos cinco días de cabalgata?
    Cada tanto nos decíamos ¡Vamos mujeres ustedes pueden! Cuando ya no dábamos más por el lumbago y el poto pelado de tanto andar a caballo. Porque nosotras salimos a corretear animales una o dos horas diarias en el campo, pero no 5 días seguidos, 7 horas diarias. Fue hermoso porque todas las noches compartíamos. Todo fue bien conversado y bien consensuado. Cada noche comíamos asado con sopaipillas, que era los más fácil que podíamos cocinar, y estábamos muy felices, habían mujeres que nunca habían salido de la casa.
  • ¿Qué fue lo que las motivó a defender los ríos Puelo y Manso?
    Lo más poderoso que nos movía a todas es que somos mujeres de campo. Nací y crecí en Cochamó, estudié en la escuela, pero siempre quise volver. Hay otras mujeres que estuvieron muchos años fuera y también retomaron el campo, otras nunca salieron. Tengo una familia que vive tranquila, que vive feliz. No había luz, no había teléfono, ni televisión en los cuatro o cinco años que estamos en el Puelo, yo ya llevo 18 años viviendo, y todas esas cosas hacían que uno se dedicara a la familia.
    Para mí es tan poderosa mi familia que debía protegerla. Nosotros habíamos decidido, como familia, vivir del turismo, de las aguas del Puelo y de todo lo que significa la cuenca. Tomamos la decisión. En ese tiempo, ante la amenaza pensaba ya somos grandes, la familia está formada, estamos viviendo en el paraíso donde siempre quise vivir. Estoy con mi marido que heredó este sector donde estamos viviendo (isla Jabalí Lodge). Entonces nosotros no nos podíamos dar el lujo de aflojar, regalar y votar todo lo que tanto nos había costado tener. La familia. El emprendimiento. Habíamos puesto todo nuestro esfuerzo en esto, la decisión la tomamos para quedarnos a vivir y morir en el Puelo.
    -¿Cómo les habría afectado la hidroeléctrica a ustedes?
    Estamos bastante perjudicados porque vivimos aguas abajo de la desembocadura del río Manso, aún sufrimos los efectos del camino privado que hicieron, que obviamente lo tuvieron que dejar de hacer porque estaban detonando la cordillera completa y todo el sedimento bajaba al río. Actualmente ese sedimento cuando el agua baja se junta en el Puelo y cae. Ese sedimento, que no es arena es tierra, se fue quedando en la desembocadura del lago Tagua Tagua que es donde vivimos nosotros, se nos seca el río y la parte donde vivimos nosotros, que es una isla. Se junta la tierra que cae de la cordillera. Cada vez que llueve baja ese sedimento de la cordillera, de hecho a veces la barcaza que cruza el lago Tagua Tagua no puede pasar porque se acumula. Entonces el daño ya está hecho.
    Para toda esta zona turística el daño iba a ser irreversible. Además si fracasaba la boca toma porque iban a acumular agua, el Puelo que es un río muy agresivo cuando crece, iba a crecer aún más. Actualmente a nosotros cuando crece nos queda la pura casa afuera del agua. Entonces cualquier cambio (que la hidroeléctrica realizara) nos iba a afectar directamente. Cualquier intervención de manipulación del agua a nosotros nos iba a afectar.
  • La empresa se tuvo que retirar y las autoridades las tuvieron que apoyar ¿Qué le dirías aquellas comunidades que en la actualidad ven sus cuencas amenazadas por proyectos de este tipo?
    Esto es bien simple. Nunca jamás en la vida dejar de luchar. Nunca jamás en la vida tenerle miedo a las autoridades que te ponen la pata encima porque no saben como tú vives, ni de qué vives. No tener miedo a nada, ni a nadie. No tener miedo a hacer el ridículo si te quieres parar en la calle a gritar ¡No quiero que hagan esto en mi casa! ¡No quiero que destruyan mi familia! ¡No quiero que destruyan mi paraíso! ¡Déjennos vivir tranquilos! Esa es una frase tan potente que me la grabé a fuego en el corazón, porque todo el mundo está acostumbrado a que cualquier persona intervenga en tu vida, en tu familia y en lo que quieran sin preguntar. Eso es una falta de respeto. Entonces cuando decidí ser una mujer de río ¡No es no!
    ¡Cuánta indignación vivimos! Pero nos tomábamos un mate y ahí de nuevo. Las mujeres somos capaces de levantarnos 10 mil veces y más.
  • Finalmente ¿Qué falta por hacer para que ustedes logren vivir tranquilos en el río Puelo?
    Que Puelo sea Zona de Interés Turístico, ZOIT, y que la cuenca sea protegida (con reserva de caudales) de una vez por todas y para siempre.

Por Constanza Hitschfeld
Periodista Geute Conservación Sur

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *